No todas las historias llegan claras. Algunas solo piden tiempo, escucha y un lugar donde empezar.
No todas las personas que llegan a LIBRETES lo hacen con una idea cerrada.
A veces no hay un encargo concreto, ni un destinatario definido, ni siquiera una historia ordenada.
A veces solo hay una sensación: recuerdos que no se quieren perder, voces que siguen ahí, una intuición difícil de explicar.
Y eso, lejos de ser un problema, suele ser el verdadero punto de partida.
Empezar sin tenerlo claro
Vivimos en un contexto en el que parece que todo tiene que estar decidido desde el principio: el qué, el cómo y el para quién. Pero las historias reales no siempre funcionan así.
Muchas llegan desordenadas.
Otras llegan incompletas.
Algunas llegan como una ilusión que todavía no sabe qué forma quiere tomar.
En LIBRETES, ese estado inicial no se fuerza ni se corrige. Se respeta.
Porque no tenerlo claro también es una forma de estar cerca de la historia.
El valor de la escucha
Antes de pensar en un libro, hay algo más importante: escuchar.
Escuchar lo que aparece primero.
Escuchar qué recuerdos insisten.
Escuchar qué es lo que realmente importa conservar.
Ese proceso no va de tomar decisiones rápidas, sino de dar espacio. De permitir que la historia empiece a decir por dónde quiere ir, sin imponerle un formato ni una estructura desde fuera.
A veces, el libro acaba siendo para una misma.
Otras veces encuentra su destinatario con el tiempo.
Ambas opciones son válidas.
Cuando el proceso es tan importante como el resultado
Un Librete no siempre nace de una idea clara, pero sí de un proceso cuidado.
Puede empezar como un conjunto de recuerdos sueltos, como una etapa vital, como una historia familiar o incluso como un trabajo colectivo surgido en un taller compartido. Lo importante no es el origen exacto, sino el acompañamiento.
Dar tiempo a una historia permite que:
- se ordene sin forzarse
- encuentre su tono
- respete lo que es y lo que no quiere ser
El libro no llega al final del proceso como un producto, sino como una consecuencia natural.
Libros breves para historias que necesitan su espacio
Muchos Libretes son libros breves.
No porque la historia sea pequeña, sino porque no necesita más.
A veces unas pocas páginas bien cuidadas contienen todo lo que hace falta decir. El valor no está en la extensión, sino en la precisión, en el silencio entre fragmentos, en lo que se deja respirar.
Un libro breve puede ser un lugar donde volver.
Un objeto que no se consume, se conserva.
Darle tiempo también es una decisión
Empezar un Librete sin saber exactamente en qué va a convertirse es una forma de confianza. En la historia, en el proceso y en el propio ritmo.
No todas las historias necesitan prisa.
Algunas solo necesitan un lugar donde quedarse.
Y a veces, eso es suficiente para empezar.
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